jueves, 19 de enero de 2017

¿QUÉ ES EL ANARCOCAPITALISMO?

¿QUÉ ES EL ANARCOCAPITALISMO?

– Daniel R.Carreiro – 



  Alguien que se ve obligado a trabajar por la fuerza para otra persona es un esclavo. El amo puede ser más o menos benévolo, generoso o magnánimo y puede incluso llegar a proporcionar un gran número de bienes y servicios a su siervo. Pero eso no cambia el hecho de que la persona obligada a trabajar por la fuerza sigue estando sometida al yugo de la esclavitud.
  Por otra parte, diversos institutos y think tanks calculan en todo el mundo lo que se conoce como el Día de la Liberación Fiscal (Tax Freedom Day, como se llama en el mundo anglosajón) Este día es la fecha en la que los ciudadanos de un determinado país han generado suficientes ingresos para pagar todos los impuestos al Estado. A partir de entonces es cuando comienzan a trabajar para sí mismos.
  Aunque estos estudios tienden a recomendar la reducción de la carga impositiva y, aunque es muy importante a efectos informativos conocer cuánto tiempo de su vida emplea la gente para pagar impuestos, hay, sin embargo, una cuestión que estos estudios no suelen plantear: ¿Cuándo debería ser el Día de la Liberación Fiscal?
  Si se acepta la definición previa, cualquier respuesta que no sea el 1 de enero está justificando la esclavitud, es decir, está justificando la situación de aquellas personas que se ven obligadas a trabajar por la fuerza para otros.
  Pues bien, el anarcocapitalismo es aquella teoría que se opone completa y sistemáticamente a todo tipo de esclavitud y que, por lo tanto, considera que ninguna persona debería ser obligada mediante la coacción y la violencia a entregar parte de los frutos de su trabajo a otras personas, lo que incluye pagar impuestos. A esta tradición de pensamiento pertenecen autores como Gustave de Molinari, Lysander Spooner, Murray N. Rothbard, Hans Hermann-Hoppe, Jesús Huerta de Soto o Miguel Anxo Bastos.
  El anarcocapitalismo es una teoría política cuyo eje central es la investigación sobre el uso legítimo de la fuerza física, de la violencia. El postulado fundamental del anarcocapitalismo es el Principio de la No-Agresión. Según este principio nadie tiene derecho a iniciar el uso de la violencia física contra las personas o las propiedades de terceros. Este principio establece una distinción muy clara entre la violencia agresiva, que sería ilegítima, y la violencia defensiva, que sería perfectamente admisible. Así, por ejemplo, sería ilegítima la violencia que ejercen un atracador o un violador contra sus víctimas pero sería perfectamente legítima la violencia ejercida por esas mismas víctimas para defenderse de la agresión de sus asaltantes.
  Un sociólogo alemán llamado Franz Oppenheimer (quien, por cierto, no era un anarcocapitalista) estableció, en su obra El Estado, una diferencia fundamental entre los dos únicos medios que existen para conseguir e incrementar los recursos y la riqueza de los que uno dispone. Por una parte, según Oppenheimer, tendríamos los medios económicos, que serían la producción y el intercambio. Estos medios son pacíficos y voluntarios y consiguen un incremento general de la riqueza, sin perjudicar a nadie. Por otra parte tendríamos los medios políticos, que serían la extorsión, el fraude y el robo. Estos medios emplean la violencia, necesitan de la existencia de riqueza previa generada mediante los medios económicos, son parasitarios y suponen un juego de suma cero, es decir, sólo pueden incrementar la riqueza de unos a costa de reducir la de otros. Según este sociólogo el Estado sería la organización sistemática de los medios políticos.
  Por lo tanto, y teniendo en cuenta que el Estado emplea de manera sistemática los medios políticos y vulnera, de esta forma, el principio de la No-Agresión, la teoría política anarcocapitalista considera que el Estado es una organización ilegítima y que debería ser sustituida por sistemas sociales basados en relaciones libres y voluntarias.
 El anarcocapitalismo es, además, una teoría que busca la consistencia en tres ámbitos de estudio fundamentales: la economía, la justicia y la historia. Así, los autores de esta corriente no aceptan, en ninguno de estos ámbitos de estudio, excepciones injustificadas a los principios generales de los que parten.
  En economía (particularmente aquellos autores anarcocapitalistas que son a la vez seguidores de la Escuela Austriaca) consideran que las leyes económicas se aplican de igual manera a todos los bienes y servicios. Los principios de la teoría subjetiva del valor, de la utilidad marginal, del cálculo económico, etc., afectan por igual a todos los bienes económicos. Los economistas de la Escuela Austriaca consideran que el mercado es una institución que responde de manera adecuada a los deseos de los consumidores a la hora de proporcionar bienes y servicios mientras que el Estado no lo es. Los autores anarcocapitalistas comparten esa idea pero aplican esa noción a la provisión de todos los bienes, incluidas la seguridad y la justicia.
  En lo que se refiere a la teoría de la justicia, estos autores tampoco aceptan excepciones arbitrarias. Si un acto en concreto es considerado ilegítimo e injusto seguirá siendo considerado de tal manera independientemente de quién lo realice. Por ejemplo, si consideramos que el robo es un acto violento e injusto que, en ningún caso, puede considerarse legítimo, esto será así tanto si el ladrón es un malhechor enmascarado que asalta a sus víctimas en un descampado como si es un representante público que utiliza el aparato de coerción del Estado para recaudar impuestos.
  En lo que se refiere al tercer ámbito de estudio los autores de esta corriente utilizan la obra de un grupo de historiadores, sociólogos y antropólogos que estudiaron en profundidad los mecanismos a través de los cuáles aparecieron las formas políticas que, con el paso del tiempo, darían lugar a esa forma concreta que hoy conocemos con el nombre de Estado. Según autores como Alexander Rustow, Roberto L. Carneiro o Charles Tilly, el origen del Estado, lejos de encontrarse en un contrato social o en relaciones pacíficas y voluntarias, se encuentra en la guerra, la conquista y la rapiña.
  Por último, en esta pequeña introducción, es conveniente aclarar un punto muy importante que se tiende, a veces, a olvidar: el anarcocapitalismo no es una filosofía moral. No le dice a la gente cómo tiene que vivir, o cuáles son los objetivos que debe plantearse en la vida. Se limita a establecer cuáles son aquellas circunstancias en las que es justo o legítimo emplear la violencia física y aquellas en las que no lo es. Los autores de esta tradición defienden el capitalismo porque consideran que respeta el principio de la No-Agresión y porque sostienen que es el sistema económico que promueve un mayor incremento de la riqueza y de la mejora de la calidad de vida para todos. Pero el capitalismo sólo es una de las múltiples formas de organización económica compatibles con el respeto al principio de la No-Agresión. Un grupo de personas que vivan en una economía tribal, o comunitaria, o tradicional y que no quieran formar parte de una economía de tipo capitalista tienen toda la legitimidad para no hacerlo y nadie tendría derecho a iniciar la violencia física contra sus personas y propiedades. Por eso, hay algunos autores que proponen denominaciones diferentes para esta tradición de pensamiento como, por ejemplo, Gerard Casey que propone el término de Anarquía Libertaria.

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